jueves

Reivindicación

Dos años sin publicar es mucho tiempo, pero aquí estamos; dos años en los cuales nos han sucedido un montón de cosas preciosas y otras cosas que no son tan positivas, pero que forman parte de nuestra vida.

Haciendo un balance, destaco el nacimiento de Eric, mi hijo, que tiene ya 13 meses de vida. Un acontecimiento único e irrepetible.

Quiero escribir esta entrada a modo de reivindicación sobre el trabajo que realizamos los miles de empleados públicos que día a día sufrimos el trato vejatorio de personas que sin la más mínima educación ni vergüenza, nos insultan y agreden verbalmente.

Antecedentes, hace un mes aproximadamente:


Se abre el centro sanitario, ocho de la mañana, una treintena de usuarios entran en el centro con el propósito de hacerse una analítica, todos con cita de programación previa, algunos con volante en mano para cita de urgencias debidamente cumplimentado por su médico de cabecera.

A las 8:01 Montserrat aparece, se coloca altanera en el mostrador con su “volante ordinario”, sin programar, sin marcar, sin nada, con un bote lleno de un líquido amarillo (supuesta orina) y como si tal cosa, empieza la contienda.

- Oye, tú. A qué hora tengo yo pa’ que me saquen sangre.

- Buenos días, señora, me permite el volante y la tarjeta sanitaria… a ver… perdone pero usted no tiene cita programada, espere un momento que lo miro bien…
- Cómo que no tengo hora, a mi no me toques los cojones, me apuntas y s’acabao

- Perdone señora, su volante es para una cita ordinaria, no es para urgencias, además sólo es de sangre y no ha de traer orina.

- Me cago en… pim pam pum

Lo que sigue no lo transcribo porque podría estar un par de horas, pero lo cierto es que el tema acabó con la compañera agredida verbalmente (ya que la alusión a sus cojones fue lo más bonito que salió de la boca de Montserrat), una señora de color agredida física y verbalmente (Montserrat le pegó un empujón y le dijo algo relacionado con que fuera a iberia a por un billete de vuelta) y ocho Mossos d’Esquadra, como ocho armarios que ante la llamada de agresión se personaron en el centro.

Ayer se celebró el juicio rápido, rapidísimo. Se realiza acto de conciliación con las disculpas de Montserrat hacia la compañera y asunto zanjado, ¿zanjado?

Charo eres la caña, desde aquí digo:

Óle por ser compañera, óle por tu valentía, óle por tu saber estar (en ningún momento alzó la voz, ni se puso a su altura, siempre conciliadora, siempre resolutiva) óle tus cojones por poner la denuncia y perder 4 horas de tu vida en hacernos un bien a los demás y bravo por ir a juicio, conciliar y no seguir adelante, porque Montserrat sabe, que si no hay conciliación hay tres años de cárcel y multa y costas del juicio.  
Ojalá hayas creado un precedente y estas personas que vienen descargando sus frustraciones al mostrador, se lo piensen dos veces, antes de insultar gratuitamente, que no somos animales, que somos personas, leñe!